Jóvenes de una veintena de ciudades españolas han comenzado su particular competición a ver cuál es la localidad que alberga mayor número de personas con el kit imprescindible para la ocasión, refrescos, vasos de tubo, hielos y la 'bebida espirituosa' en cuestión. En Sevilla se dio el pistoletazo de salida para una serie de 'macrobotellones' para el que hoy están citados jóvenes de las principales capitales de provincias.La llamada a participar en esta especial cita se ha distribuido entre miles de jovenes mediante correo electrónico y mensajes vía teléfonos móviles. La versión valenciana decía que "en toda España se están desafiando a ver quién hace el botellón más gordo y no saben que aquí en Valencia tenemos las Fallas", mientras que una de las convocatoria realizadas en Madrid aludía al pique que este asunto está motivando: "La bola fue pasando, nadie rompió la cadena y los 5.000 sevillanos se montaron una buena... Entonces surgió la idea!!! "Van a salir los sevillanos por la tele y nosotros no?".
En Barcelona han sido un poco más originales y han creado su propio cartel promocionando esta congregación. Una imagen risueña del alcalde de la ciudad condal, Joan Clos, ‘anima’ a acudir esta noche a los barceloneses a la rambla del Raval bajo el lema de ‘macrobotellón cívico’.
Estos son sólo algunos de los ejemplos del papel que están jugando Internet y la telefonía móvil para congregar a miles de jóvenes en más de una veintena de ciudades a lo largo de toda la geografía española. Todas con el objetivo de superar las 5.000 personas que el pasado 16 de febrero se dieron cita en Sevilla, siempre que el tiempo lo permite, ya que las previsiones son de lluvia para gran parte de la península.
La Red no sólo ha significado el medio de difusión de estas convocatorias sino que también ha valido como forma de reivindicación del porqué del botellón. Existen muchos blogs en los que los jóvenes exponen desde un punto de vista personal la motivación que les lleva a acudir a estos actos o foros en los que se ofrecen detalles de las citas así como diferentes secciones en las que se comenta el éxito o fracaso en casa zona.
El macrobotellón también ha contado con una 'macrodifusión', y es que si algo ha sonado a lo largo de toda la semana ha sido la convocatoria para el viernes 17. Esta amplia cobertura no ha dejado indiferentes a los politicos, y algunos gobiernos locales, como el caso del concejal de Seguridad de Madrid, Pedro Calvo, aseguraron su intransigencia a que se produzca el macrobotellón. Calvo recuerdó que en la capital una norma prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas en la calle, y señaló que lo sucedido en Sevilla se debió a "una imprevisión absoluta por parte de la administración", que "de alguna manera está trasladando no la prohibición, sino el consentimiento".
Las primeras ‘reuniones’
A parte de la capital hispalense otras ciudades se han adelantado a la ‘gran quedada’ de este viernes. Albacete, Vigo o Santiago de Compostela fueron algunas de las ciudades que intentaron superar la barrera de las cinco mil personas, pero en ninguno de los casos se batió el record.
Como era de preveer, este multitudinario reto no ha dejado indiferentes a las autoridades locales. Pedro Calvo, concejal de Seguridad de Madrid, ha manifestado que desde la administración local se van a utilizar todas las medidas posibles para evitar el macrobotellón. Calvo también ha dicho al respecto que gracias al tiempo de antelación, cerca de dos semanas, con la que se están produciendo esta llamada les ha permitido saber “dónde tenemos que ir y dónde tenemos que estar”.
Porqué en la calle
No hay que olvidar que la mayoría de las capitales de provincias cuentan con legislaciones concretas que impiden beber alcohol en las calles. Sin embargo, se han escuchado pocas reflexiones de cuál puede ser el motivo de un asunto que es raro, por no decir imposible, encontrar fuera de las fronteras de España.
Caye es un joven ibicenco de 18 años, estudiante, recibe de sus padres 30 euros a la semana y ante la pregunta de si en Ibiza van a prohibir este macrobotellón responde que “me da igual, nunca cuento con el ayuntamiento para planificar mi fin de semana”. Para este joven tomarse una copa en la isla le supone un desembolso medio de 10 euros, por lo que el denominado botellón se ajusta más a su exiguo presupuesto.
Diego es un madrileño de 22 años, estudiente de Bellas Artes y grafitero, ante tal convocatoria éste joven alude a sus 700 euros de ingresos de su trabajo como ebanista, de los cuales, 450 van destinados a gastos fijos entre piso, letras del coche y comida “y salir una noche en Madrid no baja de los 60 euros”.
Además del tema económico, otras de las motivaciones que llevan a los jóvenes a trasladar la fiesta a la calle suele ser el pronto cierre de los locales, entorno a las tres de la madrugada. El pasado fin de semana en Zaragoza se reunieron cerca de un millar de personas en la Plaza de España en señal de protesta por el recorte de los horarios de cierre de este tipo de establecimientos.